“Calles salvajes”, de Martin Scorsese, en Cinéfilo Bar (Miércoles 01/07 – 21 Hs.)

Con la llegada del nuevo mes, la programación de nuestro ciclo de los miércoles en Cinéfilo Bar se ha de nutrir con parte del mejor cine de dos estupendos realizadores neoyorquinos, a saber, Martin Scorsese y Woody Allen. La primera entrega consistirá en la proyección de “Calles salvajes” (“Mean Streets”), de 1973, filme que catapultó a Scorsese como director y que es un auténtico compendio de algunas constantes de su obra posterior: Nueva York como escenario violento y desordenado, la libertad de estilo y las relaciones con la mafia. Quizás se trate de la película de este realizador en la que se hace más evidente la influencia de la Nueva Ola francesa. Vamos a encontrar aquí unas espléndidas labores interpretativas a cargo de Harvey Keitel y Robert De Niro (Esta película marca el primer encuentro entre Scorsese y De Niro; luego vendrían “Taxi Driver”, “Toro Salvaje”, “Cabo de Miedo”, “Buenos Muchachos” y “Casino”, entre otras). Harvey Keitel interpreta a Charlie, un aprendiz de gangster sin futuro que cree que los pecados se pagan en la calle, no en la iglesia, pero que siempre acude a ella para expiar sus fechorías. De Niro, en tanto, se mete en la piel de Johnny Boy, el mejor amigo de Charlie, un tipo irresponsable, auto-destructivo, y para colmo de males endeudado con gente a la que es recomendable no deberle una moneda.

La cita para ver esta perla cinematográfica es el miércoles 1º de julio, a las 21 horas, en Bv. San Juan 1020.-

Calles Salvajes

(Mean Streets)

Calles salvajes

Estados Unidos, 1973

110 minutos

Género: Drama

Director:  Martin Scorsese

Guión: Martin Scorsese y Mardik Martin, basado en una historia del primero.

Música: Eric Clapton

Fotografía: Kent L. Wakeford

Actores: Harvey Keitel, Robert De Niro, David Proval, Amy Robinson, Víctor Argo y Richard Romanus.

Sinopsis:

Charlie es un joven que recorre Nueva York tratando de conciliar su formación católica con la atracción que le provoca el mundo de la mafia. Está enamorado de Teresa, y se siente obligado a brindar ayuda y protección a Johnny Boy, uno de sus amigos, quien no deja de provocarle problemas con su agresiva e irresponsable actitud. Para Charlie todo esto disparará una crisis que lo obligará a elegir entre su vida ya definida en el barrio o ir en busca de algo mejor. Martin Scorsese dirigió este potente drama callejero con detalles autobiográficos, que sigue deslumbrando treinta y seis años después de su estreno. Grandes actuaciones de Harvey Keitel y Robert De Niro.

Comentario:

Calles salvajes 2En un artículo aparecido en el diario Página 12 en el año 2005, reflexionando sobre esta película, el crítico Horacio Bernades se preguntaba: “¿Una crónica autobiográfica y barrial que es a la vez una visión de Nueva York y el mundo, un tester de los primeros ‘70, un ‘aquí y ahora’ de la comunidad ítaloamericana, un documental sobre su cultura y hasta una profecía de toda la violencia que vendría de allí en más?” (“Nuevo apocalipsis en Little Italy”, Página 12, 10 de Junio de 2005).

Dentro del lote de las primeras películas de Martin Scorsese, “Mean Streets” es, sin dudas, una realización absolutamente emblemática del director neoyorquino, en términos del estilo visual y de puesta en escena que sería su sello distintivo durante gran parte de su carrera. En tal sentido, suele hablarse de esta película como un esbozo de ese ulterior y brillante trabajo que es “Buenos Muchachos”, refiriéndose con ello al empleo de las estrategias narrativas basadas en la steadycam, la cámara lenta y los juegos con el montaje, o a la utilización de la música diegética.

Lo cierto es que en “Calles Salvajes” Scorsese rompe muchas reglas en cuanto a la concepción y a la ejecución al momento de concretar este magnífico relato cinematográfico, fusionando un escrupuloso afán descriptivo de las calles y de la gente del Little Italy de Nueva York con una sucesión de tramas que se encauzan dramáticamente a partir del dilema moral que se le plantea al personaje que encarna Harvey Keitel, al que vemos luchar por encontrar un equilibrio imposible entre los elementos que atraviesan su vida, a saber, Dios, su posición en la organización mafiosa, el amor por una mujer “inconveniente” y el amparo a su amigo descarriado, aspectos que aparecen sólidamente conjugados en el relato merced a la maestría formal de Scorsese.

Scorsese no concede espacio al lirismo, y desarrolla los acontecimientos, a menudo sórdidos, con un estoico sentido de la sobriedad. De ahí extrae toda su fuerza y personalidad la película, y por ese tamiz pasan las argucias visuales a las que ya nos hemos referido, y que Scorsese domina, ya aquí, a la perfección. Y a fin de comprender el gran nivel que alcanza el realizador ítaloamericano en esta película es bueno tener presente la enorme carencia de medios con la que tuvo que lidiar a hora de llevar a cabo su rodaje.

Puede afirmarse categóricamente, entonces, que “Calles salvajes” es una película extraordinariamente maravillosa, que asume la forma de un drama en cuyo centro se encuentra Charlie, un joven que vive en el submundo del vicio y que intenta ser tan religioso como puede, para redimir sus pecados, pero que se encuentra en circunstancias existenciales que conforman un verdadero callejón sin salida.

“Calles salvajes” está dotada de escenas verdaderamente antológicas y desarrolladas con un gran sentido del ritmo cinematográfico, uniendo en acertadas dosis intensidad dramática con economía de recursos narrativos, como por ejemplo, la discusión en la sala apartada del bar o la pelea en el billar, y qué decir de los diálogos, unos diálogos que ya son un paradigma del cine de culto: “Es tu primo y lo debes pensar así: los locos necesitan ayuda y si no lo ayudo yo, ¿quién si no?”.

Entre los rubros técnicos, además de la excelente banda de sonido, es necesario resaltar el prodigioso trabajo de fotografía en color, a cargo de Kent Wakeford.

Además de la poderosa dupla actoral que conforman Keitel y De Niro, hay que destacar el buen desempeño interpretativo de Amy Robinson (por entonces, pareja de Scorsese) y el breve pero divertido papel que juega el recientemente fallecido David Carradine, quien aparece en la película como un borracho que es víctima de un asesinato (y a manos, nada menos, de Robert Carradine, su hermano en la vida real).

“Calles salvajes” es más que una película sobre mafiosos, puesto que Scorsese plasma en ella muchas de sus vivencias personales, al punto que el desenlace, al borde de la tragedia más completa, puede entenderse como una suerte de catarsis particular del director. Bernades, en el mencionado artículo, dice al respecto que la película es “un camino cerrado (que) termina con cuerpos ensangrentados y a los tumbos, saliendo de un auto que se clavó contra un surtidor de agua, en medio de un pequeño apocalipsis urbano, que parece representar el de toda una época” (Idem).

En definitiva, una película de los años 70 y que, aun hoy, casi cuarenta años después, puede ser considerada una inigualable manifestación de cine en estado puro.

Scorsese junto a De Niro y Keitel durante el rodaje de "Calles salvajes".

Scorsese junto a De Niro y Keitel durante el rodaje de "Calles salvajes".

Anuncios
Explore posts in the same categories: Ciclo actual

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: