“Good Bye, Lenin!”, en Cinéfilo Bar (Miércoles 04/11 – 21 Hs.).‏

“Good Bye Lenin!” es la primera entrega de la programación de noviembre de nuestro ciclo en Cinéfilo Bar, consagrada al repaso de algunas películas que valoramos como merecedoras de ser tenidas muy en cuenta a la hora de considerar la cinematografía alemana de los últimos años, y cuyo común denominador, además de su procedencia, se relaciona con el carácter manifiestamente político de estas realizaciones, el cual, a su vez, en el marco de la selección que hemos hecho, da cuenta de distintos momentos en la historia de Alemania, cuyas enseñanzas es bueno no desdeñar, si se trata de comprender el mundo y los contradictorios procesos políticos, sociales y económicos que lo atraviesan. Hemos denominado esta propuesta “Cine alemán contemporáneo: Desafíos y paradojas en el devenir histórico”.

“Good Bye Lenin!” nos remite a la historia de Alexander Kerner, un joven que opta por construir un mundo de mentiras movido por el amor incondicional hacia su madre, en la Alemania Oriental (RDA) inmediatamente posterior a la caída del Muro de Berlín (episodio del que acaban de cumplirse 20 años). Christiane, la madre de Alex, acérrima defensora del llamado “socialismo real”, poco tiempo antes de la caída del muro sufre un infarto que le provocará un coma profundo durante ocho meses. Al recuperarse, a fin de evitarle un disgusto que podría ocasionarle la muerte, Alex decide ocultar a su madre las nuevas circunstancias imperantes, relacionadas con la desintegración política de la RDA (en gran medida alimentada por el prolongado impasse de su economía y las movilizaciones populares de repudio al régimen burocrático) y el inicio de la restauración capitalista en el país. A tal efecto, resuelve reconstruir en el departamento de la familia la situación previa a la destrucción del muro, derivando todo esto en una farsa que, a medida que la salud de la madre progresa, se vuelve cada vez más difícil de sostener.

Este imperdible largometraje, que combina a la perfección sátira política y drama familiar, con logrados momentos de comedia y otros de intensa melancolía, se proyectará el miércoles 4 de noviembre, a partir de las 21 horas, en Bv. San Juan 1020. Los esperamos.-

“Good Bye, Lenin!”

Good Bye Lenin Año: 2003

País: Alemania

Género: Comedia dramática

Duración: 121 min.

Dirección: Wolfgang Becker

Guión: Wolfgang Becker – Bernd Lichtenberg

Fotografía: Martin Kukula

Música: Yann Tiersen

Montaje: Peter R. Adam

Intérpretes: Daniel Brühl (Alexander Kerner), Katrin Sass (Christiane Kerner), Maria Simon (Ariane Kerner), Chulpan Khamatova (Lara) y Florian Lukas (Denis).

Comentario:

goodbyelenin Estamos en octubre de 1989, en la República Democrática Alemana (RDA), es decir, Alemania Oriental o del Este. Christiane Kerner (Katrin Sass) es una orgullosa y férrea militante del oficialista Partido Socialista Unificado de su país. Un buen día sufre un infarto y pasa a estar en coma, poco tiempo antes de la caída del Muro de Berlín, trascendente circunstancia que dará lugar a la denominada reunificación alemana, en rigor, la anexión de Alemania Oriental por parte de Alemania Occidental, luego del completo derrumbe político y económico del régimen burocrático de cuño estalinista vigente hasta entonces en la RDA. La mujer despierta a los ocho meses, lapso de tiempo durante el cual se han producido cambios políticos relevantes. Su hijo Alex, muy unido a ella desde que su ex marido y padre del muchacho huyera hacia el lado oeste hace unos cuantos años, considera que Christiane no está preparada para aceptar dichos cambios, en virtud de lo cual decide construir una ficción a los ojos de su querida madre, con la clara intención de aventar el riesgo de que la misma pudiera sufrir otro infarto, esta vez irreversible, habida cuenta de la gran decepción que seguramente le provocaría observar la completa reintroducción del capitalismo en su amada Alemania Oriental (fenómeno que probablemente ella suponía imposible por no haber sido capaz de advertir que la política de la burocracia gobernante, expresión del mencionado “socialismo real”, es decir, de la negación real del socialismo, sentaba las bases para las iniciativas restauracionistas). Para ello, Alex se lanza a recrear en el departamento donde viven la iconografía propia de un momento político social correspondiente a un pasado no muy lejano, a efectos de que su madre crea que nada ha cambiado. Con la ayuda de su hermana, el novio de ésta, algunos vecinos y un camarógrafo amigo, Alex intentará conseguir su objetivo, pero esa tentativa habrá de resultar tortuosa.

El director alemán Wolfgang Becker construye aquí un sobrio y efectivo relato cinematográfico en la cuerda de la comedia dramática con trasfondo político, alumbrando una película emotiva y de notable lucidez conceptual, tanto en términos formales como temáticos. Lo logra alejándose por completo de una visión política maniquea (haciendo alusión a las miserias del régimen burocrático falsamente socialista pero también a las lacras inherentes al capitalismo) y renunciando a un criterio narrativo basado en la pura farsa. En tal sentido, “Good Bye Lenin!” en ningún momento procura embellecer al régimen estaliniano de la RDA para mostrar las atrocidades del capitalismo ni viceversa. Lo que Alex busca, en todo caso, es tratar de encontrar explicaciones que le confieran tranquilidad a su madre, apelando, con la colaboración de su compañero de trabajo aspirante a cineasta, a la realización de falsos noticieros televisivos que intentan otorgarle a las cosas que la mujer comienza a ver un significado que ella pueda aceptar como satisfactorio y no le provoquen una angustia existencial que termine minando aún más su delicado estado de salud.

Y es que las contradicciones políticas que dan cuenta del desenvolvimiento de episodios de naturaleza histórica presentes en la trama de la película, se integran a la experiencia de vida de los integrantes de una familia que ha atravesado también por circunstancias traumáticas en su interior, vinculadas con la figura del padre, ausente desde que tiempo atrás decidiera alejarse para huir hacia el occidente.

El excelente filme que es “Good Bye Lenin!” plantea la cuestión de la necesidad de caracterizar con rigor los hechos de la vida, sopesando adecuadamente los diversos aspectos de la realidad, para que emerja la inequívoca verdad, evitando la tentación de refugiarnos en fantasías que al final acaban pasando factura, condición básica para poder abordar los desafíos a favor de todo cambio positivo al que pudiera aspirarse.

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