El secreto de sus despojos

Oscar y ajuste en el cine argentino

Una vez más, el inefable Pablo Sirvén (responsable de Espectáculos del diario La Nación) da tela para cortar en el debate sobre la cinematografía argentina. La excusa es, esta vez, el éxito de “El secreto de sus ojos”, de Juan José Campanella (La Nación, 14/3).

Menos películas, más caras

Limpiando un poco las provocaciones, podemos despejar la siguiente fórmula: “…es un despropósito bancar (…) de 50 a 60 películas por año que tanto los públicos populares como los más selectos ignoran olímpicamente”. Aporta estadísticas a su planteo: “…mientras que con sus más de 2.400.000 espectadores, la película de Campanella se quedó (…) con el 45% de los espectadores que fueron a ver cine nacional en 2009, sólo 20 de los 85 estrenos argentinos del año pasado superaron las 10.000 entradas vendidas” (La Nación, 7/2).

La aplicación de un criterio meramente comercial para evaluar una política de desarrollo de una expresión artística no sorprende en la pluma de un periodista de La Nación. Pero cuando encuentra eco en los “nac&pop”, la cuestión se pone más interesante. El propio Sirvén festeja las últimas medidas tomadas por el INCAA: “Menos mal que la gestión (…) aplicó un poco el freno a ese inconducente despilfarro que había sobre aquellos operaprimistas…”. En una nota reciente (http://www.otroscines.com.ar/) Liliana Mazure, la presidenta del Instituto, señaló que se “están aprobando proyectos de forma excesiva”. El flamante plan de fomento aumenta el valor de los subsidios (películas más caras) y obliga a los nuevos realizadores a ligarse a las grandes casas productoras.

Recaudación y ajuste

El kirchnerismo no oculta su impotencia. Dice Mazure: “no se pudo lograr que el Congreso aprobara el proyecto de ley de Cine-Industria (…) Si se aplica la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual los fondos deberían ser más importantes…”. Habría que advertirle que su gobierno parece estar más preocupado por garantizar el pago de la deuda. De todas maneras, estos proyectos apuntan a aumentar la recaudación para seguir subvencionando a los capitalistas amigos (productoras) o cooptar nuevas voluntades.

Nacionalización de la exhibición y la distribución

Tanto los partidarios del “cine industria” (que no es tal porque es parasitario del Estado) como los del “cine independiente” se pelean por los subsidios, mientras el público de cine cae y se concentra en los sectores más pudientes.

Los realizadores interesados en el desarrollo de una cinematografía nacional debemos organizarnos para plantear la nacionalización de la exhibición y distribución. Esta medida, mediante la apropiación del gran negocio que hoy manejan las majors norteamericanas y un puñado de grupos “nacionales”, generaría los fondos necesarios para liberar la producción audiovisual nacional. Se podría ocupar en un trabajo creador a miles de trabajadores, que de otra forma serán desplazados por la crisis, para darle a esta producción independiente la difusión necesaria en los medios, para volver a abrir salas en los barrios a precios subsidiados para el espectador y, de esta manera, darle al cine nacional el lugar que le corresponde.

Ale R. (Ojo Obrero)

http://www.po.org.ar/node/24283

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